jueves, 23 de octubre de 2014

Estudiantes, estrategias y espacios para la Universidad del siglo XXI

Si bien las potencialidades de la universidad en tanto que le permite definirse a sí misma la sitúan en el eje de las transformaciones actuales, en el caso de América Latina y el Caribe, la universidad está cargada con lastres que le dificultan tal incorporación; lastres desde la incorporación de modelos ajenos a nuestras realidades locales, la restricción cada vez mayor de los recursos económicos por parte de los estados que restringen la incorporación de los estudiantes (veamos las tasas de rechazo al ingreso) y no posibilitan una verdadera inclusión social.

En el caso de la UAGro en la que me desempeño como docente-investigador se dan algunos pasos incipientes, quizás esto debido a su origen que la caracterizó con un compromiso social; como es la creación de la Coordinación de la Universidad Virtual, el establecimiento reglamentado de inclusión social mediante la selección del 10% de estudiantes de origen indígena, pero no todo es “miel sobre hojuelas”, la flexibilidad y movilidad estudiantil solo es letra escrita frenada por instrumentos digitales.

En ese contexto mi compromiso de incorporarme a una nueva práctica educativa, que retome los principios que sustentan la sociedad del conocimiento.

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